El Tajo, el Júcar, el Gallo, el Cabriel y el Guadalaviar (aguas abajo pasa a ser el Turia) nacen en nuestro territorio. Después de conocer algunos de los alojamientos que forman parte de nuestra red en la primera entrega de esta guía viajera, toca dar un paso más: salir de la casa y meterse en el territorio. En el Alto Tajo, la Serranía de Cuenca y la Sierra de Albarracín no solo se duerme bien; también se vive el entorno de una forma directa, guiada por personas que conocen cada rincón, cada especie y cada historia que se esconde en él.
Las empresas de ecoturismo y turismo activo que forman parte de AECOMATS comparten un mismo hilo conductor, aunque cada una lo exprese a su manera: grupos reducidos, respeto por los ritmos de la naturaleza y una vocación clara de educar mientras se disfruta. No se trata solo de consumir un paisaje, sino de aprender a mirarlo. Vamos con cinco experiencias que lo demuestran.
Sentir el Alto Tajo
En Peralejos de las Truchas, Sentir el Alto Tajo propone recorrer el parque acompañados de guías de naturaleza que viven en el territorio, bajo la premisa de que un paisaje se conoce de verdad con las suelas de los zapatos, no desde la ventanilla de un coche.
Sus actividades —desde rutas para observar la berrea de los ciervos en otoño hasta salidas micológicas, botánicas o baños de bosque— trabajan siempre con grupos reducidos, de un máximo de diez personas, evitando los espacios más frágiles y respetando las épocas de cría de la fauna.
Ofrecen también experiencias inclusivas, adaptadas para personas con discapacidad visual, pensadas para vivir la naturaleza a través del resto de los sentidos.

El Observario
Ligado al proyecto de divulgación Descubre el Alto Tajo, El Observario está impulsado por Soraya, informadora turística, educadora ambiental y monitora astronómica especializada en este territorio.
Su propuesta combina rutas de senderismo familiares, talleres de fotografía de naturaleza y experiencias personalizadas, siempre con la voluntad declarada de minimizar el impacto ambiental de la actividad y apoyar a las comunidades locales.
Además es una de las empresas que actualmente realizan visitas de observación de fauna de forma continuada durante todo el año y está constituida como agencia de viajes para la comercialización de paquetes turísticos en el territorio.

En Alto Tajo
Con base en Ocentejo, En Alto Tajo es la Estación Náutica del Alto Tajo: piragüismo, cano-rafting, barranquismo, senderismo y vías ferratas conviven en su programación con actividades más pausadas, como el avistamiento de fauna y el ecoturismo.
Llevan la aventura al corazón del parque, pero lo hacen adheridos a la Red Natura 2000, el reconocimiento europeo que identifica a las empresas turísticas comprometidas con la conservación de los espacios naturales en los que operan. Es la prueba de que la adrenalina y el cuidado del entorno no están reñidos.

Cosmo Guada
Desde Saelices de la Sal, en el corazón de la Reserva Starlight Cielos de Guadalajara, Cosmo Guada propone mirar hacia arriba. Su fundadora, Lola, combina la observación astronómica con visitas guiadas a las Salinas de San Juan, talleres educativos adaptados al currículo escolar y charlas de divulgación sobre el universo y la mitología que lo acompaña.
Como socia fundadora de ANEEA (Asociación Nacional de Empresas y Entidades de Astroturismo), Cosmo Guada defiende el astroturismo como motor de desarrollo sostenible en zonas rurales y promueve activamente la reducción de la contaminación lumínica, un problema que no solo borra las estrellas del cielo sino que también afecta a los ecosistemas nocturnos. Aprender a mirar el cielo, en su caso, es también aprender a protegerlo.

Huellas y Raíces
En la provincia de Cuenca, Huellas y Raíces trabaja bajo un lema que resume perfectamente su filosofía: solo dejar las huellas al caminar.
Sus guías de naturaleza, formados en educación ambiental e interpretación del entorno, organizan rutas de senderismo interpretativo y experiencias de agroturismo con visitas a productores y artesanos locales por los espacios naturales protegidos de la Serranía de Cuenca.
Trabajan con grupos que no superan las quince personas y parten de una idea sencilla pero potente: se protege lo que se ama, y se ama lo que se conoce. Cada actividad busca despertar ese vínculo afectivo con el territorio, a la vez que impulsa el consumo de productos y servicios de las comunidades rurales por las que pasan.

El hilo que las une
Grupos pequeños. Guías que viven en el territorio y lo conocen de primera mano. Actividades pensadas para generar conocimiento y afecto hacia la naturaleza, no solo para «hacer una foto» y seguir camino. Y, cuando es posible, decisiones tan concretas como un vehículo híbrido o la reducción de la contaminación lumínica, que demuestran que el compromiso ambiental se puede llevar también al detalle más pequeño.
Estas cinco empresas son una muestra de cómo entendemos el ecoturismo y el turismo activo desde AECOMATS: como una forma de generar bajo impacto en el entorno, y como una oportunidad para que quien nos visita se vaya conociendo un poco mejor el lugar que ha pisado.
Esta es la segunda entrega de nuestra guía viajera. En la próxima, cerraremos el recorrido con las mesas y sabores que completan la experiencia en nuestro territorio.